Si usás anteojos o lentes de contacto, seguramente alguna vez te preguntaste si la cirugía láser es para vos. Es una de las consultas que más recibimos, y también una de las que más mitos arrastra. En esta nota te contamos qué corrige exactamente el láser, cómo son las técnicas, quién es buen candidato y —lo más importante— cómo se estudia cada ojo antes de decidir.
Primero lo primero: ¿qué son las ametropías?
Las ametropías son los llamados vicios de refracción: dificultades del ojo para enfocar la imagen exactamente donde debe, que es sobre la retina.
- Miopía: la imagen se enfoca un poco antes de la retina. Resultado: dificultad para ver, sobre todo de lejos.
- Hipermetropía: al revés, la imagen se enfoca detrás de la retina. Según la graduación, cuesta ver de cerca, o de cerca y de lejos.
- Astigmatismo: acá el problema está en la córnea, que hace que la imagen se enfoque en varios puntos dispersos en lugar de uno solo. Eso genera mala visión tanto de lejos como de cerca.
¿Cómo hace el láser para corregirlas?
La cirugía refractiva se realiza con láser excímer, y su trabajo es uno solo: remodelar la córnea para compensar la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. Según cuál sea tu ametropía —y cuánta graduación tengas—, el láser modela la córnea de una forma u otra, para que la imagen vuelva a enfocarse donde corresponde.
LASIK y PRK: la diferencia, contada simple
Son las dos técnicas principales, y la diferencia está en dónde trabaja el láser:
- PRK: es una ablación de superficie. El láser talla directamente sobre la superficie de la córnea, sin realizar ningún corte.
- LASIK: se realiza primero un flap (una lámina muy fina de la córnea que se levanta como una tapita), y el láser talla en el medio de la córnea, en el estroma. Después el flap vuelve a su lugar.
¿Cuál conviene? Depende de cada paciente: de las características de su córnea, de sus antecedentes y hasta de su estilo de vida — por ejemplo, si practicás deportes de contacto, es un factor que se tiene en cuenta al elegir la técnica. Esa decisión se toma junto con tu cirujano, con los estudios sobre la mesa.
¿Quién es un buen candidato?
En general, cualquier persona mayor de 21 años puede evaluarse para esta cirugía. Los mejores candidatos son quienes:
- Tienen una graduación estable durante el último año.
- Tienen graduaciones dentro de los parámetros de seguridad (no demasiado altas).
- Tienen una córnea de buen grosor, no demasiado delgada.
- Buscan mejorar su calidad de vida y ganar independencia de los anteojos o lentes de contacto.
¿Y quién no, aunque quiera operarse?
Este punto es tan importante como el anterior. No son candidatos quienes tienen:
- Patologías de la córnea — el queratocono es una de las más importantes que contraindican esta cirugía.
- Una graduación mayor de la que se puede corregir con seguridad.
- Alguna enfermedad en la retina.
- Una graduación que todavía no está estable.
Por eso la respuesta a “¿puedo operarme?” nunca sale de una charla: sale de los estudios.
Los estudios previos: donde se decide todo
Antes de operar, lo principal es confirmar que estamos dentro de los límites de seguridad. En el IOC los realizamos con nuestra propia aparatología:
- Topografía corneal: un mapa de la curvatura de la córnea, para verificar que sea regular y que la córnea esté sana.
- Paquimetría: la medición del grosor corneal. Como el láser remodela la córnea, necesitamos un buen grosor de partida para no dejarla demasiado delgada.
- Evaluación de la retina y del nervio óptico, para confirmar que el resto del ojo no presente ninguna otra patología.
¿Por qué es tan importante? Porque si se remodela una córnea que ya tenía alguna alteración, se la puede debilitar más del beneficio que se le da. Dicho simple: el estudio previo es lo que hace que esta cirugía sea segura.
¿Cómo es el procedimiento? ¿Y la recuperación?
- Se realiza con anestesia local y es rápido: unos 15 minutos para los dos ojos. El momento del láser en sí es cuestión de segundos.
- No duele. Sentís que te tocan, pero no hay dolor.
- La recuperación depende de la técnica: con PRK es algo más lenta (en torno a los 5 a 7 días), mientras que con LASIK al día siguiente o a los dos días ya podés estar trabajando.
- En cualquiera de las dos, los cuidados postoperatorios que te indique tu cirujano son fundamentales.
Las dudas de siempre
“¿Duele?” No. Es la pregunta número uno, y la respuesta es tranquilizadora: anestesia local, sensación de contacto, cero dolor.
“¿Es para siempre? ¿Me tendré que volver a operar?” La corrección de la graduación es, en principio, definitiva. Lo que puede pasar con los años es que aparezcan otras cosas propias de la edad —la presbicia después de los 40, o cataratas más adelante—, pero son procesos distintos, no la graduación que el láser ya corrigió.
“¿Espero a después de tener hijos?” Nos lo preguntan mucho. No es necesario esperar. Solo si en este momento estás embarazada o en período de lactancia se recomienda postergarla un poco.
Para quien viene dudando hace años
Muchos pacientes llegan después de años de dudar entre seguir con anteojos y lentes de contacto u operarse. Nuestra forma de verlo: para quien es buen candidato, es una inversión para el resto de la vida, sobre todo en calidad de vida: el tiempo que se pierde buscando los lentes, los anteojos que se rayan, el riesgo de infecciones que siempre existe con las lentes de contacto.
Y los ejemplos sobran. Pacientes que no distinguían el shampoo del acondicionador en la ducha porque tenían que entrar sin anteojos, y que después de la cirugía leen las etiquetas con total tranquilidad. O ese gesto tan cotidiano de buscar los anteojos en la mesa de luz apenas despertarse, porque sin ellos no se puede comenzar el día. Para la gran mayoría, ganar independencia de los lentes es un cambio enorme en el día a día.
Preguntas frecuentes
¿La cirugía láser duele?
No. Se hace con anestesia local, sentís que te tocan pero no duele, y el momento del láser es cuestión de segundos.
¿Quién puede operarse con láser?
En general, mayores de 21 años con graduación estable en el último año, graduación dentro de los límites de seguridad y una córnea sana y de buen grosor. Se confirma con estudios.
¿Quién NO es candidato a la cirugía refractiva?
Quienes tienen patologías de la córnea (como el queratocono), graduaciones más altas de lo que se puede corregir, enfermedades de la retina o una graduación que todavía no se estabilizó.
¿El efecto de la cirugía es para siempre?
La corrección de la graduación es, en principio, definitiva. Lo que puede pasar con los años es que aparezcan otras cosas propias de la edad, como la presbicia después de los 40 o cataratas más adelante, que son procesos distintos.
¿Cuál es la diferencia entre LASIK y PRK?
En el PRK el láser talla la superficie de la córnea, sin cortes. En el LASIK se realiza un flap (una lámina fina) y el láser trabaja en el medio de la córnea. La técnica se elige según las características de cada paciente.
¿Tengo que esperar a tener hijos para operarme?
No es necesario. Solo se recomienda esperar si en ese momento estás embarazada o en período de lactancia.
Escribinos y coordinamos tu turno. Estamos para acompañarte.
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Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta médica. Cada persona y cada ojo son diferentes: el diagnóstico y el tratamiento deben ser evaluados por un profesional. Ley 17.132.



